El histórico Paseo Ferroviario fue epicentro de la celebración regional que combinó identidad litoraleña, música, deporte, gastronomía y encuentros comunitarios. Familias y visitantes de toda la región disfrutaron de un festival que reafirma el valor cultural y turístico del litoral argentino.

La décima edición de la Fiesta del Río, Mate y Tereré convirtió a la Formosa en un destino pleno de ritmo y vivencias durante un fin de semana repleto de actividades culturales, deportivas y gastronómicas. El emblemático Paseo Ferroviario, punto de encuentro tradicional de la ciudad, se colmó de visitantes atraídos por la fuerza de una celebración que celebra las raíces, la comunidad y la identidad litoraleña.
Desde temprano, el predio ferial desplegó un mosaico de propuestas: ferias de artesanos y emprendedores locales, puestos gastronómicos con sabores regionales y espacios comerciales que ofrecieron productos auténticos de la región. La presencia constante de familias, jóvenes y turistas de distintas provincias y localidades fronterizas reflejó el crecimiento sostenido del evento como festival de relevancia regional, mucho más allá de sus límites urbanos.
La inauguración de la fiesta estuvo marcada por un acto cargado de simbolismo, con la recepción de la imagen de la Virgen del Carmen en la ribera del río y una ceremonia de bendición que evocó la memoria y las tradiciones compartidas de la comunidad formoseña. Este momento inicial funcionó como un disparador emotivo para el desarrollo de la extensa agenda programada.
El río se presentó no solo como escenario natural sino como protagonista activo de múltiples experiencias. La procesión fluvial, integrada por embarcaciones, lanchas municipales y motos de agua, navegó las aguas al atardecer en un ambiente colorido y festivo, acompañada de vecinos y visitantes que celebraron el vínculo profundo que une a la ciudad con su ribera.
El deporte también aportó su energía e intensidad al festival. La 10ª edición inició con una espectacular carrera nocturna de 5 kilómetros que convocó a cientos de atletas, seguida por competencias de natación en aguas abiertas, fútbol de arena, torneos de crossfit y otros desafíos físicos que despertaron entusiasmo entre los participantes y el público. Las disciplinas deportivas no solo funcionaron como espectáculo, sino como espacios de integración comunitaria y de promoción de estilos de vida activos.
El escenario mayor del evento fue el corazón de la programación musical y artística. Las jornadas incluyeron espectáculos que combinaron cumbia, danza, música popular y folklore, con artistas regionales y ballets invitados que compartieron expresiones artísticas representativas del litoral argentino y de países hermanos. Esta diversidad cultural reforzó la esencia del festival como plataforma de diálogo y de intercambio cultural.
En paralelo, el panorama turístico de la región se enriqueció con la reapertura del Museo Ferroviario Municipal, un espacio recuperado que exhibe valioso patrimonio histórico. La intervención del intendente local en esta actividad subrayó el compromiso de la ciudad con la conservación de su memoria histórica y con la ampliación de atractivos turísticos que acompañen la dinámica del festival.
La Fiesta del Río, Mate y Tereré se consolidó así como un evento plural y dinámico, donde el río no solo ofrece un entorno natural espectacular, sino que se convierte en eje de experiencias que fortalecen el sentido de comunidad. El mate compartido y el tereré servido en medio de charlas y encuentros festivos representaron gestos cotidianos que, en este contexto, se transformaron en símbolo de hospitalidad y sociabilidad regional.
La combinación de deporte, arte, música y gastronomía convirtió el fin de semana en una postal única donde conviven tradición y contemporaneidad. Familias enteras recorrieron los espacios, participaron de las actividades y mostraron su orgullo por una fiesta que sigue creciendo.
A partir de esta edición, la Fiesta del Río, Mate y Tereré reafirma no solo su actualidad como festival significativo, sino también su potencial como impulsor del turismo regional, generando movimiento económico, cultural y social. La ciudad de Formosa, con su anfitrionía cálida y su identidad viva, continúa posicionándose en el mapa de experiencias turísticas del litoral argentino.