En una decisión que marca un antes y un después para la movilidad metropolitana, se presentó un proyecto para construir un sistema de tranvía con una inversión aproximada de 500 millones de dólares. El trazado, pensado para conectar los sectores norte y sur de la ciudad en apenas diez minutos, plantea una solución de baja huella urbana que prioriza la velocidad, la frecuencia y la accesibilidad.
El diseño del nuevo sistema contempla la instalación de vías a nivel de calzada sobre avenidas ya consolidadas, lo que reduce la necesidad de obras complejas y agiliza su implementación. La propuesta técnica prevé unidades modernas de piso bajo, estaciones integradas con paradas intermodales y tecnología que permita frecuencias elevadas durante las horas de mayor demanda.
Para el visitante, el tranvía representa una mejora directa en la experiencia turística: posibilitará llegar con rapidez a sectores ribereños, circuitos culturales, centros gastronómicos y áreas comerciales sin depender exclusivamente del automóvil o de múltiples combinaciones de transporte público. Esto facilitará recorridos de media jornada que hoy demandan largos tiempos de traslado y brindará mayor predictibilidad en la planificación de paseos y excursiones urbanas.
Los beneficios esperados incluyen también la descongestión de corredores viales, mayor seguridad peatonal en las zonas intervenidas y una revalorización de los entornos cercanos a las estaciones, lo que podría estimular nuevas propuestas de alojamiento, gastronomía y actividades culturales para el turista. Además, la conectividad mejorada entre municipios del área metropolitana abre posibilidades para circuitos regionales más integrados —por ejemplo, visitas combinadas entre barrios tradicionales, parques y la costa del río— en excursiones de un día.
El proyecto fue pensado con criterios de sostenibilidad: se prioriza la electrificación del sistema, integración con movilidad activa (bicicletas y peatones) y soluciones de diseño urbano que respeten el paisaje local. En las etapas de proyecto ejecutivo están previstas auditorías ambientales, ajustes de diseño para minimizar el impacto sobre espacios verdes y planes de accesibilidad universales para todas las estaciones.
En cuanto a los plazos, la planificación contempla estudios técnicos y de impacto, definición del trazado y licitaciones en una primera fase; la etapa de obra y puesta en marcha quedaría sujeta a la aprobación final y al cronograma contractual. Mientras tanto, la expectativa de operadores turísticos y prestadores locales es alta: el tranvía puede convertirse en un nuevo ícono de la ciudad, tanto funcional como estético, que además actúe como un catalizador para productos turísticos urbanos más atractivos y dinámicos.
Para los visitantes que valoran la eficiencia y la experiencia, la llegada del tranvía implica menos tiempo perdido en traslados y una oportunidad para redescubrir la ciudad de forma ordenada y cómoda. Para la oferta turística local —hoteles, circuitos gastronómicos, museos y operadores— representa una ocasión para reelaborar recorridos y promociones que aprovechen la rapidez de conexión entre los principales nodos urbanos.