Diario y recomendaciones de Turismo

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Autopista a Buenos Aires: Suman un tercer carril en el ingreso a Rosario.

La licitación del tramo Portuario Norte dentro de la Red Federal de Concesiones redefine uno de los accesos más transitados del sur santafesino. La obra incluye un nuevo carril entre Rosario y la A012 y mejoras integrales en la Circunvalación, que seguirá siendo gratuita.

 

 

La Autopista Rosario–Buenos Aires entra en una nueva etapa de gestión y obras con la licitación del tramo Portuario Norte, un corredor estratégico que concentra tránsito pesado, vehículos particulares y logística portuaria. El nuevo esquema concesionado fija obligaciones concretas para el privado adjudicatario, entre ellas la construcción de un tercer carril en el ingreso a Rosario, uno de los puntos históricamente más congestionados del sistema vial metropolitano.

La ampliación está prevista entre la ciudad de Rosario y la intersección con la ruta A012, un sector clave tanto para quienes ingresan al área urbana como para el transporte de cargas que se dirige hacia los puertos del Gran Rosario. La incorporación de un carril adicional apunta a mejorar la fluidez del tránsito, reducir tiempos de viaje y disminuir situaciones de riesgo que hoy se producen por la alta saturación, especialmente en horarios pico y durante las campañas agrícolas.

El proyecto forma parte de los pliegos elaborados en el marco de la Red Federal de Concesiones, que busca redefinir el modelo de administración de las principales rutas del país, con un mayor énfasis en estándares de servicio, mantenimiento permanente y obras obligatorias desde el inicio de la concesión. En ese sentido, el tercer carril no aparece como una mejora opcional, sino como una exigencia contractual que deberá cumplirse en plazos definidos.

Además de la ampliación de la autopista, la nueva concesión contempla mejoras en la avenida de Circunvalación de Rosario, un anillo vial fundamental para la movilidad urbana y metropolitana. Las intervenciones estarán enfocadas principalmente en la modernización del sistema de iluminación, con el objetivo de incrementar la seguridad vial y optimizar la visibilidad nocturna en un corredor que registra un volumen de tránsito constante durante las 24 horas.

Uno de los puntos que el esquema deja claramente establecido es que la avenida Circunvalación no tendrá peaje. Esto responde a su función urbana y a la necesidad de garantizar la circulación libre dentro de la ciudad, diferenciando el rol de la autopista interurbana del de las vías que estructuran el tránsito interno rosarino. La decisión busca evitar un impacto económico adicional sobre los usuarios cotidianos y preservar el carácter público del anillo vial.

La ampliación del acceso a Rosario tiene, además, una dimensión productiva. El complejo portuario del Gran Rosario es uno de los principales nodos exportadores del país, y la eficiencia de sus accesos terrestres resulta determinante para la competitividad logística. Un tercer carril en ese tramo puede traducirse en una circulación más ordenada del transporte pesado, con beneficios directos para la actividad económica y para la convivencia con el tránsito urbano.

Desde el punto de vista de la seguridad vial, la obra también apunta a reducir la siniestralidad. La actual configuración, con dos carriles sometidos a una demanda creciente, genera maniobras bruscas, sobrepasos riesgosos y cuellos de botella que incrementan la probabilidad de accidentes. La ampliación permitirá una mejor segregación de flujos y una conducción más previsible.

El desafío para la futura concesionaria no será menor. Además de ejecutar la obra del tercer carril, deberá garantizar el mantenimiento integral del tramo, atender la señalización, el estado del pavimento y la asistencia al usuario. La Red Federal de Concesiones propone un esquema en el que el control del cumplimiento de estas obligaciones será central, con indicadores de desempeño y penalidades ante incumplimientos.

Para Rosario y su área metropolitana, la intervención representa una oportunidad largamente esperada. El crecimiento urbano, el aumento del parque automotor y la intensificación de la actividad logística habían dejado obsoleta la infraestructura original de la autopista en su tramo de acceso a la ciudad. La nueva concesión, con obras obligatorias desde el inicio, aparece como una respuesta concreta a esa demanda acumulada.

En un contexto donde la infraestructura vial vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública, la ampliación de la Autopista a Buenos Aires en su ingreso a Rosario se perfila como una de las obras más relevantes de los próximos años. Su impacto no se limitará al tránsito: también influirá en la seguridad, la competitividad regional y la calidad de vida de quienes utilizan a diario uno de los corredores más importantes del país.

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